El robo en el lugar de trabajo (suele tratarse más bien de un hurto) es una fuerte transgresión de la buena fe y la confianza que son necesarias para una relación laboral. Precisamente por eso, este tipo de situaciones pueden dar lugar a un despido disciplinario.
Aunque se trata de un caso de extrema gravedad, el trabajador que es acusado de haber robado en la empresa tiene unos derechos que han de ser respetados.
¿Te pueden despedir por robar en el trabajo?
Desde el punto de vista laboral, el robo en el trabajo es una infracción calificada como muy grave. Sobre este tema, el artículo 54.2.d) del Estatuto de los Trabajadores señala que el despido disciplinario se puede basar en “la transgresión de la buena fe contractual, así como en el abuso de confianza en el desempeño del trabajo”. El robo, con independencia de si afecta a dinero, a productos de la empresa, e incluso a información, encaja dentro de este precepto.
Para que este despido sea legal, debe cumplir los requisitos que la normativa establece para cualquier despido disciplinario:
- Que los hechos (el robo) estén suficientemente acreditados.
- Que se respete el principio de proporcionalidad. Lógicamente, no es lo mismo robar dinero de la caja que llevarse un paquete de folios.
- Que no hayan pasado más de 60 días hábiles desde que la empresa tuvo conocimiento de los hechos. Pasado ese tiempo, la falta prescribe y ya no se puede utilizar para justificar el despido por razones disciplinarias.
Además, el trabajador puede tener que afrontar consecuencias penales si el valor de lo sustraído supera los 400 euros.
La participación como encubridor, ¿justifica el despido?
Sí. Ser cómplice o encubrir a alguien que está robando también puede ser causa de un despido disciplinario, porque es una infracción grave de la buena fe contractual.
Acusación de robo sin pruebas: ¿qué sucede en estos casos?
La mera acusación por parte de la empresa, si no tiene pruebas para acreditar el hecho acusado, no es suficiente para un despido disciplinario.
Si el trabajador impugna en vía judicial el despido, la carga de la prueba recae sobre el empleador. Es la empresa la que tiene que demostrar que se produjo un hecho que justifica el despido disciplinario, en este caso un robo. Si no consigue demostrarlo, el juez declarará el despido como improcedente y la empresa podrá optar entre readmitir al trabajador (abonando los salarios de tramitación) o pagarle una indemnización más alta (33 días de salario por año trabajado).
El despido podría llegar a ser declarado nulo si se ha vulnerado un derecho fundamental. Por ejemplo, si las pruebas que demuestran el robo se han obtenido de manera ilegal.
Si el despido es declarado procedente; o improcedente y la empresa opta por no readmitir al trabajador, este puede cobrar la prestación por desempleo si cumple los requisitos de cotización exigidos para ello.
¿Cómo se puede demostrar que un empleado roba?
La forma más sencilla es utilizando las grabaciones captadas por el sistema de videovigilancia. No obstante, no se admitirán estas imágenes como medio de prueba si en su obtención no se han respetado los límites que impone la normativa sobre protección de datos.
Para que las grabaciones sean lícitas, la instalación de cámaras debe respetar los principios de:
- Proporcionalidad. Que no exista otro medio menos lesivo para la intimidad de los trabajadores.
- Necesidad. Que sea realmente necesario ejercer un control.
- Transparencia. Que los trabajadores estén informados sobre la presencia de cámaras.
Además, los aparatos de grabación no pueden estar en espacios especialmente protegidos como los baños o los vestuarios, y en ningún caso pueden captar sonido.
No es necesario que el trabajador dé su consentimiento expreso a ser grabado cuando la videovigilancia se hace con fines de control laboral, pero sí es imprescindible que esté informado de la existencia de las cámaras.
¿Puede la empresa exigir la devolución de lo sustraído o de su valor?
Si solo se recurre a la jurisdicción social, los jueces de lo laboral no están facultados para ordenar al trabajador que devuelva lo sustraído. La empresa está en su derecho de reclamar la restitución de lo robado o una indemnización por daños y perjuicios, pero para ello tendrá que acudir a la vía civil o a la penal.
Lo que debe quedar claro es que, en definitiva, el despido disciplinario por robar será procedente si la empresa cuenta con pruebas claras obtenidas de forma lícita. En caso contrario, se puede conseguir una declaración de improcedencia o de nulidad.
