El embargo de cuenta corriente es una amenaza bastante real para todos aquellos que tienen una deuda pendiente de pago a la que no han atendido de manera voluntaria. Pero, ¿qué ocurre si la cuenta está domiciliada en el extranjero? ¿Es posible un embargo en estas condiciones?
¿En qué supuestos se puede embargar una cuenta corriente?
El embargo es una medida ejecutiva que busca la realización forzosa de una deuda. Es decir, si el deudor no paga lo que debe, el acreedor está legitimado para solicitar (en vía judicial) que se le embarguen sus bienes para poder cobrar con ellos su crédito. Además, en el ordenamiento jurídico español hay Administraciones Públicas que pueden ordenar un embargo sin necesidad de autorización judicial, como ocurre con la Seguridad Social y con la Agencia Tributaria.
Como regla general, todas las cuentas bancarias abiertas en España se pueden embargar. Lo que ocurre es que, para poder embargar, tienen que darse las siguientes condiciones:
- La deuda tiene que ser líquida, estar vencida y ser exigible.
- El acreedor (salvo que sea Hacienda o la Seguridad Social), debe iniciar un proceso legal para conseguir el cobro de la deuda en vía ejecutiva.
- El deudor debe tener la condición de titular en la cuenta.
- Si es una cuenta de titularidad conjunta, solo se puede embargar la parte de dinero que corresponde al deudor.
- Se tiene que notificar el embargo al deudor.
- Solo se retiene la cantidad efectivamente adeudada.
- Se tienen que respetar los límites legales: no se puede dejar la cuenta en números rojos. Solo se embargan las cantidades que superen la cuantía del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
¿Qué pasa si una persona se va del país y deja deudas pendientes de pago?
La marcha del deudor a otro país no hace que sus acreedores pierdan el derecho a cobrar sus créditos. Por tanto, estos siguen pudiendo reclamar el pago conforme a la normativa española. De hecho, existen instrumentos jurídicos internacionales diseñados específicamente para estos casos.
Si el deudor se va a un país fuera de la Unión Europea, los acreedores pueden poner en marcha en España el procedimiento judicial para obtener el cobro de la deuda y luego pedir el reconocimiento de la sentencia en el país en el que se encuentra el deudor. En algunos casos existen convenios específicos para agilizar estas cuestiones, como ocurre con el Convenio de Lugano, aplicable en Suiza, Noruega e Islandia.
Dentro de la Unión Europea se aplica la Orden Europea de Retención de Cuentas (OERC) para conseguir el pago de las deudas cuando deudor y acreedor no están en el mismo país.
¿Cómo funciona la OERC?
La Orden Europea de Retención de Cuentas regula un procedimiento judicial que permite al acreedor el embargo de fondos en una cuenta de titularidad de su deudor que esté situada en otro Estado miembro de la Unión Europea.
Lo que se busca con esta medida es impedir que el deudor transfiera o retire sus fondos para evitar el pago de la deuda.
El funcionamiento es sencillo:
- El acreedor solicita la OERC ante un órgano judicial de su país de residencia.
- Al hacerlo tiene que demostrar que es urgente que se adopte la medida, porque la ejecución de la deuda podría verse amenazada si no se actúa con rapidez.
- El tribunal emite entonces la orden, que se comunica a la autoridad judicial o administrativa del país en el que se encuentra el banco en el que tiene su cuenta el moroso.
- El banco recibe la orden y procede a practicar la retención de los fondos.
Se trata de una medida cautelar que asegura que el título judicial que se ejecutará posteriormente seguirá teniendo posibilidades de cumplir su función.
El caso de Revolut y otras cuentas abiertas en el extranjero
Los neobancos como Revolut facilitan la apertura de cuentas bancarias fuera del país de residencia del titular, pero esto no implica que ese dinero vaya a quedar fuera del alcance de las autoridades fiscales y judiciales.
Revolut y otros bancos de este tipo están totalmente obligados a ejecutar las órdenes de embargo que reciban, siempre bajo la supervisión del Banco de España.
Tener dinero en el extranjero no implica librarse de pagar las deudas. Como hemos visto, hay diferentes mecanismos que permiten a los acreedores tomar medidas para cobrar su crédito.
