Mi banco ha vendido mi deuda, ¿Qué puedo hacer?

Primero de todo, ya que genera muchas dudas, es completamente legal la venta de una deuda, con lo cual, esto no genera ningún tipo de derecho a iniciar una demanda.

Por norma general, las deudas que uno pueda tener con un banco, serán de una hipoteca o un préstamo personal. Si recurrimos a la actual legislación, el hecho de que se traspase la deuda de una entidad a otra, se le conoce como “cesión de crédito”.

Pero, ¿Cómo te afecta a ti como deudor que tu banco venda tu deuda?

El procedimiento normal ha seguir sería que el anterior acreedor enviase una carta informando sobre la cesión de la deuda a un nuevo acreedor, el cual ha comprado esta deuda. Posteriormente el nuevo acreedor será el que intente negociar el cobro de la deuda e incluso pueda añadirnos a ficheros de morosos, siempre y cuando el anterior acreedor no nos hubiese incluido ya. Aquí si que hay un dato importante y por el que incluso podríamos pedir una importante indemnización, y es que, si nos han incluido en fichero de morosidad, los datos tienen que estar correctamente actualizados, en el momento en que estos no estén actualizados, podríamos pedir una indemnización. Es necesario recalcar que el banco no necesita tu consentimiento para vender la deuda.

Por otro lado, una practica muy habitual y relacionada con esto último que estábamos hablando, son las coacciones, las llamadas en tono amenazador, insultante y violento que estas entidades realizan con tal de cobrar. Incluso se dan casos en que no llaman al deudor, sino que llaman a la familia, al trabajo y a su circulo cercano con tal de avergonzarle y conseguir que finalmente pague sus deudas. Este tipo de acciones tiene que denunciarse. “La Audiencia Provincial de Alicante condenó en 2012 por coacciones a un empleado de una empresa especializada en cobro de deudas a morosos, que utilizó ‘técnicas intimidatorias’ en 2008. Este hecho fue calificado en el Juzgado como una medida ‘al margen de los cauces legales”.

La mejor opción que tenemos es recurrir a un profesional para que nos asesore e incluso contemplar la posibilidad de pedir la ley de la segunda oportunidad.