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Prescripción de las deudas en España

¿CUÁLES SON LAS FORMAS EN LAS QUE SE EXTINGUEN LAS DEUDAS?

Existen diversas formas por las que se puede extinguir una deuda. La primera opción es la forma más común de extinguirla, que es, pagar la deuda. La segunda opción es la prescripción de la deuda, que sucede cuando esta se cancela sin haber sido pagada tras el transcurso de un tiempo determinado. También se puede llevar a cabo la extinción de la deuda por la insolvencia del deudor, lo que puede llevarse a cabo mediante la Ley de la Segunda Oportunidad.

Asimismo, si la deuda es con un organismo legal como son la Agencia Tributaria o la Seguridad Social, se puede llevar a cabo una compensación, a través de la que la cantidad monetaria a deber se compensa con la suma que se recibiría por la devolución del IRPF. Por último, la deuda puede extinguirse cuando el acreedor condona la deuda, aunque se trata de la manera menos frecuente. Por esta acción, la entidad decide renunciar a su derecho liberando así del pago a la persona deudora.

 

REQUISITOS PARA LA PRESCRIPCIÓN DE LAS DEUDAS

Para que se proceda a la prescripción de la deuda deben darse una serie de requisitos:

  1. Que se trate de una acción prescriptible: es decir, la prescripción no se puede aplicar sobre cualquier tipo de deuda. En base al artículo 1965 del Código Civil existen ciertos tipos de acciones que no prescriben como, la división de la herencia entre coherederos, la división de la cosa común entre comuneros, de deslinde entre propiedades contiguas, elevar a escritura pública un documento público.
  2. Que haya transcurrido un plazo de tiempo durante el que el acreedor no haya realizado ninguna acción para el cobro de su acreencia: por regla general, las acciones que no tienen un plazo especial de prescripción prescriben a los 5 años.
  3. Que se inicie el proceso de prescripción: este proceso no se puede iniciar hasta que el deudor no lo alegue ante la justicia, así la prescripción debe ser activada a través de la reclamación judicial.

 

PLAZOS DE PRESCRIPCIÓN

El plazo de prescripción de las deudas depende del tipo de deuda que se trate, así podemos encontrar:

  1. Deudas personales: dentro de este tipo de deudas podemos encontrar las obligaciones derivadas de un contrato de compraventa, las acciones de resolución del contrato por incumplimiento, un préstamo impagado… Este tipo de deudas prescriben a los 5 años.
  2. Deudas hipotecarias: este tipo de deuda prescribe a los 20 años después de su vencimiento; sin embargo, debe tenerse en cuenta que resulta complicado la cancelación de estas deudas por cuanto en caso de impago, el banco embarga la vivienda.
  3. Deudas con Hacienda y la Seguridad Social: este tipo prescribe a los 4 años, pero también se trata de un tipo de deuda complicado puesto que la Agencia Tributario o la Seguridad Social reclamarán la deuda, lo cual interrumpe el procedimiento de prescripción.
  4. Deudas por impuestos municipales: estas prescriben a los 4 años, pero ocurre igual que con Hacienda o la Seguridad Social, el Ayuntamiento reclamará la deuda. Aquí podemos encontrar deudas como el Impuesto de Circulación o el IBI.
  5. Deudas de las tarjetas de crédito: estas deudas prescriben a los 5 años, pero, de nuevo, son deudas complicadas de prescribir.
  6. Deudas de rentas de alquiler: el impago de una renta de alquiler puede reclamarse hasta un plazo de 5 años desde su impago. Transcurrido dicho plazo ya no será reclamable.

 

INTERRUPCIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN

La interrupción de la prescripción de una deuda implica la existencia y constatación de ello, de una situación de hecho. Esta situación se trata de la falta de reclamación de la deuda. Si esta falta de reclamación continúa sin ejecutarse, la situación de hecho se convertirá en una situación de derecho, que es la prescripción de la deuda.

La prescripción se considera operada plenamente cuando, ni durante y habiendo transcurrido el plazo legal establecido para la prescripción de la deuda concreta, no se haya ejercitado derecho para la interrupción de esta.  Sin embargo, la prescripción puede verse interrumpida por diversas circunstancias:

  1. Demanda judicial: a través de una reclamación judicial por parte del acreedor, se puede interrumpir el plazo de prescripción, pero siempre y cuando, exprese en esta, de manera inequívoca, su voluntad de negar cualquier posible intención de abandono de la recuperación de su acreencia. Es decir, en la demanda debe quedar completamente manifiesto que no se tiene ninguna intención de abandonar la reclamación de la deuda.
  2. Demanda de conciliación: a través de la presentación de una demanda de conciliación por la que las partes pretenden llegar a un acuerdo resolviendo por sí mismas.
  3. Reclamación extrajudicial: implica que esta debe realizarse del acreedor al deudor, o en todo caso cualquier tipo de actuación que implique el reclamo de la deuda extrajudicialmente.
  4. Cualquier acto por parte del deudor que genere un reconocimiento de la deuda.

 

¿CÓMO PUEDO ELIMINAR MIS DEUDAS SI NO PRESCRIBEN?

En la gran mayoría de las situaciones deudoras, los acreedores inician acciones legales o judiciales, lo que interrumpe la prescripción de la deuda e inicia el embargo de los bienes, pero ¿cómo se puede evitar esta situación?

En este caso la Ley de la Segunda Oportunidad es la solución. Esta ley fue aprobada en el año 2015 y tiene el objetivo de intentar salvar a todas aquellas personas con una difícil situación económica y que, por ello, no pueden resolver sus deudas. Así, permite a cualquier persona, ya sea particular, autónomo o empresario, que pueda cancelar sus deudas; pero siempre y cuando, dicha persona cumpla los requisitos expuestos en la Ley.

Los requisitos expuestos en la Ley son los siguientes:

  1. Ser persona física
  2. Tener más de 1 acreedor privado
  3. Ser insolvente
  4. No deber más de 5 millones de euros
  5. No tener antecedentes por delitos socioeconómicos
  6. Ser deudor de buena fe
  7. No haber rechazado un trabajo en los últimos 4 años
  8. No haberse beneficiado de la Ley de la Segunda Oportunidad en los últimos 10 años

Previo a esta Ley, las deudas no podían eliminarse, y ahora, con ella nos presentamos ante un marco legal que permite su eliminación. Así, las deudas que, a día de hoy, pueden cancelarse son:

  1. Préstamos
  2. Tarjetas de crédito
  3. Hipotecas
  4. Microcréditos
  5. Facturas
  6. Deudas con proveedores
  7. Deudas con Haciendo (hasta los 10.000€)
  8. Deudas con la Seguridad Social (hasta los 10.000€)